Poblando el silencio
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Elegimos un día de mediados de junio para asegurar el buen tiempo y porque es el mes en el que la primavera se muestra esplendorosa en Soria. Pero, ¿quién asegura el buen tiempo? Llovió los últimos días de mayo y continuo lloviendo la primera semana de junio y los días que siguieron.
Y creíamos que nunca dejaría de llover, pero por fin el sol salió el día 11 entre algunas nubes que al atardecer se convirtieron en negros nubarrones que simulaban cortinajes que decoraban el escenario sobre las ruinas del pueblo y llegaban al horizonte.
Habían florecido las jaras, las encinas y los rosales silvestres y los trigos y los cirates estaban repletos de amapolas. En el aparcamiento olía a manzanilla y por el camino, que había que recorrer a pie, se escuchaba la algarabía de los pájaros, que revoloteaban entre las hojas de los álamos. La primavera había engalanado el campo para acompañarnos en este viaje.
Cerca de trescientas personas acudieron a Sotillos de Caracena durante la tarde del sábado para “poblar el silencio”. Las calles del pueblo abandonado hace más de cuarenta años, se llenaron de pasos, de conversaciones, de música y de sonidos de la radio de los años sesenta. En las paredes derruidas había fotos relacionadas con los trabajos y la vida de antaño; pudieron degustar pan queso y vino hasta que llegó el momento de sentarse en las antiguas eras, delante del escenario desde donde la música del Duo Entreacto “Pobló el Silencio”.

Antes de comenzar la música se escuchó una grabación en la que se desgranaban los recuerdos que nos había contado Pascual Moraga que se había marchado a mediados de los años sesenta.
Acudieron antiguos vecinos de Sotillos de Caracena y descendientes de los que se marcharon para encontrar su pueblo enfgalanado y poblado aunque fuera por una tarde.
Cuando anochecía empezó a sonar la música y las casas ruinosas se fueron iluminando con una luz que no habían conocido porque allí nunca llego la luz eléctrica
Fue hermoso ese momento en el que se cumplió un sueño de Los Abedules: llevar la música a un despoblado como homenaje y recuerdo a todas las gentes que se fueron y a sus casas solitarias que se convirtieron en los dominios del silencio.
Además cumplimos el objetivo de traer gente para dar a conocer un rincón de Soria con gran valor ambiental, artístico y paisajístico utilizando como pretexto la cultura, en este caso un concierto.
Mucha de la gente que llegó de fuera de la provincia se quedó el fin de semana y recorrió la zona.
El día 12 por la mañana un grupo numeroso visitó Pedro.
Queremos agradecer la colaboración, la ayuda, la financiación y el entusiasmo de todos los que han colaborado en este proyecto; sin ellos nunca se hubiera hecho realidad
Sotillos de Caracena y sus alrededores es un lugar magnifico para pasear, para admirar la naturaleza y para encontrar el silencio tan necesario en estos llenos de ruidos.
"...Estos son los dominios del silencio. El tiempo
aquí se para. Y me traduce."
Fermín Herrero (del libro Tierras Altas)
Relacionado con este evento:
Poblando el Silencio - Discurso de Herminda Cubilla, Presidenta de la Asociación Cultural Los Abedules









































