Presentando Soria, un viaje a lo efímero, de Jesús María Muñoz.
La Asociación Cultural los Abedules participa en la presentación de este libro prologado por Ian Gibson.
Numerosas personalidades del mundo de la cultura se han dado cita este 19 de septiembre a las 20 horas para asistir a la presentación del último libro de Jesús María Muñoz en la librería Tierra de Fuego.
Prologado por Ian Gibson, a través de sus páginas el autor traslada al lector a una tierra mágica, llena de vida y de contrastes, alejada de la dureza y aspereza que puebla el subconsciente colectivo cuando se trata de hablar de la castilla soriana.
En su presentación Mª Ángeles Maeso señala: "Soria, un viaje a lo efímero. El título ya nos obliga a detenernos un poco, ¿Soria efímera? Para las representaciones, sobre todo literarias del paisaje soriano contamos con la noción opuesta: lo perenne y lo sobrio; la permanencia de la piedra, el interminable paisaje del páramo… “Soria es lo inmutable” escribió Don Luis Bello.
Y es que Soria arrastra esa rémora de imágenes que tan bien le vienen a la castellanía tópica, pero que no le hacen justicia. El paisaje soriano es mucho más rico, de una paleta más variada que la que podemos entrever por los textos de los intelectuales del 98 y de la generación del 14. El gran predicamento de estos autores ha prolongado excesivamente el tópico de la naturaleza mineral soriana en la literatura contemporánea. Como si la provincia no estuviera recorrida por el padre de los ríos, el que forma tan verdes praderas apacibles…
Afortunadamente, no va a ser eso lo que nos encontremos en este libro de Jesús Muñoz. Aquí no hay espadañas ni palomares hundidos de ningún hidalgo arruinado, la Soria de Jesús Mª Muñoz es sobre todo tierra, viento, agua, mucha agua. De modo abrir un libro como éste, en el que, imagen tras imagen nos sale al encuentro un soplo de vida, de renacimiento, una fiesta de color, un guiño de luces… es para alegrarse. Lo que en estás páginas nos sale al paso es una naturaleza viviente, pero entregada a un vivir apenas perceptible: la gota de resina que cae (p.106); la araña que teje, la tierra que suda (72) y ama ; la niebla que deja su mensaje con gotas lentas (p.58); el agua quieta que imagina viajar (p.64); los colores que dan tropiezos de alegría (p.108) El temblor que recorre las esquinas del agua (p.112)".
Estas son solo algunas de las impresiones que embargarán la mirada del lector en este viaje a una Soria efímera. 
Este artículo ha sido elaborado por José A. Alonso el 2007-09-24
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